jueves, 3 de julio de 2025

Cartas malditas sin destinatario (de mi para nadie) parte 17

 

Carta 17

Yo estoy muy triste con todas las personas.

Son muy difíciles las situaciones y la gente no se encuentra.

La comprensión de muchos se agota de manera tan fugaz, así también la mía.

Trato de dar lo mejor de mí y no puedo superar mis límites.

Todo es difícil en los momentos inesperados;
nunca estas preparado para enfrentar las circunstancias
donde no te entiendes ni a ti mismo.

Porque buscar la ayuda o el apoyo de alguien
es más difícil que solo pelear consigo mismo.

No siempre el camino más fácil es el más feliz.

PERO SIGO LUCHANDO.





domingo, 15 de junio de 2025

Crónicas diarias (Parte 1)

 
El día que volvió el arte


Había una luz blanda filtrándose por la ventana cuando Arthur despertó. No era un sol impertinente ni una mañana de lunes. Era sábado, y eso ya tenía el color de una promesa. Sobre la mesa descansaban sueños viejos disfrazados de planes nuevos: una mochila discreta, la cédula en la billetera y una cantidad exacta de dinero en el bolsillo, la justa para no tentarse, la justa para tentarse con lo correcto.

La ciudad ya rugía, pero él caminaba entre la multitud como quien flota en una canción. Su destino: la FILBo. Más que una feria, un santuario. Más que libros, espejos. Allí donde otros van por ofertas, él iba por símbolos, por arte, por sentir que no todo en la vida tiene que doler para valer.

No eligió el restaurante, no hizo cuentas ni se azotó por el precio. Su amiga decidió y él, por primera vez en mucho tiempo, soltó el timón y simplemente navegó. Compartieron comida sin quejas, sin culpas, sin balanzas. En su interior, algo se acomodaba: no todo tiene que doler, se repetía, y el estómago no rugía por ansiedad, sino por hambre real, humana.

En un rincón de la feria, entre puestos apretados y murmullos de papel, encontró el stand que buscaba. "Evangelion" lo miraba desde un póster y, al fondo, los cómics de Sergio, su ilustrador favorito, lo esperaban como amigos fieles. Cruzó y vió a la mejor amiga del ilustrador. Le habló con admiración, le confesó su gratitud. No fue fanatismo, fue respeto. Fue arte reconociendo arte, aunque uno de ellos aún no lo sepa. Compró sin remordimientos. No con la compulsión del vacío, sino con la ternura de quien se regala futuro. Stickers, separadores, postales. Tesoros humildes que hablarán desde la pared de su cuarto cuando llegue la noche.

Afuera, la ciudad seguía latiendo, y justo en Domino’s, como un descanso en la marea, ocurrió el otro encuentro. Mientras hacía fila para pedir, una chica (fan también de Sergio) empezó a hablarle. No hubo coqueteo ni tensión, solo esa alegría infantil de descubrir que alguien más vibra con lo mismo que tú. Hablaron de arte, de cómo conocieron a Sergio, de sus compras. Se rieron. Fueron niños por un rato, sin pretensiones. A veces, la belleza de un momento está en que no tiene que ir a ninguna parte.

Y como si la vida estuviera escrita por un guionista amable, apareció él: El chico de Instagram. No venía de un sueño ni de una revista, sino de Instagram, de esos contactos que viven en el limbo entre el deseo y la curiosidad. No era alto, ni bronceado. Era más bien blanco, con un lunar sobre la mejilla izquierda, y una voz tan amable que desarmaba. Iba con alguien que parecía su hermano menor. Arthur lo saludó como se saluda a quien uno ya ha leído, aunque sea entre fotos.

Hablaron. Compartieron Coca-Cola, sin ceremonias, sin máscaras. Él le preguntó si tenía 18, y Arthur soltó una carcajada que le quitó diez años de encima. “Tengo 26”, respondió divertido.
Y no hubo tensión, ni vergüenza, ni adiós. Solo el presentimiento de que no todo lo que empieza bonito tiene que terminar en drama. A veces, un saludo es suficiente. A veces, compartir una bebida fría bajo el techo de Domino's ya es un poema.

Cuando cayó la tarde, y el cielo empezó a apagarse como una lámpara sin fuerza, Arthur volvió a casa con una bolsa llena y el alma un poco más ligera. No celebró con tragos, celebró con cómics. No se emborrachó de ruido, sino de tinta. Dos sándwiches y una Coca guardada completaron la ceremonia de la noche. No hubo manjar, pero sí consuelo.

Y aunque el controlador MIDI que compró hace un mes aún no le canta como él desea, aunque el piano no ha llegado, aunque los proyectos lo abruman como montañas con niebla, hoy no importó. Hoy hubo arte, hubo palabras, hubo calle. Hubo encuentro. Y con eso bastaba.

Porque ese día, Arthur no fue solo un espectador. Fue el protagonista.
El héroe discreto de una historia que nadie aplaudió, pero que lo merecía.

- Arthur




martes, 3 de junio de 2025

Cartas malditas sin destinatario (de mi para nadie) parte 16

 

Carta 16

Puedo contar las veces
en que las personas se aburrieron demasiado por algo que dije o hice,
suelen ser las mismas en que nadie presto atención a la esencia de las cosas más simples.

Nuestro interés se centra en las pequeñas por muy poco tiempo.

No nos interesan las personas, tampoco consideran lo que piensan, lo que sienten.
Solo queremos ejercer autoridad.

El amor está muy sobrevaluado y el interés se pierde letalmente;

Después no sentimos nada y permanece igual,
a fin de cuentas, cada cual termina sin la ayuda de nadie.

Los sentimientos también mueren solos.

AUN PERMANECE LA SOLEDAD.





sábado, 3 de mayo de 2025

Cartas malditas sin destinatario (de mi para nadie) parte 15

 

Carta 15

Hay momentos en la vida por las que las situaciones cambian,
todo a favor o todo en contra.

Pero la mayoría suele ser en contra, como si fueran obstáculos que debemos,
pero no tenemos que superar,
toda esta vida no pareciera tener fin.

Cada cosa en el universo muere, algunas antes que otras,
aun así, todo cumple su función particular.

¿Cuál es el significado de nuestra existencia?
Puede que nadie lo sepa ni lo descubra.

Las coincidencias no existen,
todo pasa porque tiene que pasar;

Hay algo latente en la esencia
y la armonía que debemos superar para cambiar. 

HAY UNA EXISTENCIA A LA VEZ.






jueves, 3 de abril de 2025

Cartas malditas sin destinatario (de mi para nadie) parte 14

 

Carta 14

Somos gente pequeña en un planeta diminuto, así es nuestro pensamiento.

En algunos casos o en varias ocasiones nos volvemos pequeños,
todo para aquellas personas que hay a nuestro alrededor.

Nuestra vida es un sinfín de obstáculos y problemas sin solución.
Son muy difíciles de resolver.

Estamos muy apegados a las personas.
Como desearía estar en un lugar solitario y no contar con nadie.

No se puede confiar mucho en otros.

SIMPLEMENTE NO LO MERECEMOS.






lunes, 3 de marzo de 2025

Cartas malditas sin destinatario (de mi para nadie) parte 13

 

Carta 13

¿Qué pasa cuando la persona que quieres te dice que no eres especial?,
que hay muchos como tú.

Solo te hiere en el alma saber que te pueden encontrar en cualquier parte,
en otra persona, en más gente.

Como si fueras su puta portátil, aquella fácil de desechar cuando le plazca.

Quedas desolado, no hay peor insulto que quitarte tu personalidad para imitar otra
y desecharla luego, eso es parte de cada uno de nosotros.

Pero hay una cosa para hacer que ellos no hicieron,
podemos amar o lastimar al que nos insultó en primer lugar.

SIN CONSECUENCIAS, SIN REPERCUSIONES.






lunes, 3 de febrero de 2025

Cartas malditas sin destinatario (de mi para nadie) parte 12

 

Carta 12

Muchas veces es mejor quedarse callado
y no decir nada cuando las personas no nos necesitan.

No nos quieren, existe el rechazo en el corazón de los fieles,
en día es parte de todos;

Es ineficiente el carisma y el humor que nos demostramos;
los estereotipos nos dominan comúnmente y nos da miedo ser quien somos.

Le tememos al rechazo y a la falta de admiración que queremos cambiar,
inclusive cambiándonos en el proceso.

La personalidad y la dignidad son solo un juego de niños,
pero hay algo que no podemos cambiar.

Y TODOS SOMOS PERDEDORES.