Carta 12
Muchas
veces es mejor quedarse callado
y no decir nada cuando las personas no nos
necesitan.
No nos
quieren, existe el rechazo en el corazón de los fieles,
en día es parte de
todos;
Es
ineficiente el carisma y el humor que nos demostramos;
los estereotipos nos
dominan comúnmente y nos da miedo ser quien somos.
Le tememos
al rechazo y a la falta de admiración que queremos cambiar,
inclusive
cambiándonos en el proceso.
La
personalidad y la dignidad son solo un juego de niños,
pero hay algo que no
podemos cambiar.
Y TODOS
SOMOS PERDEDORES.

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