CARTA 22
Tengo palabras que me hacen llorar algunas veces.
Tal vez sea porque en esos momentos me sentí juzgado al escucharlas.
Recuerdo remorar la culpa al sentirlas
y la decepción que conlleva a no cumplir con mis ideales,
aquellos mismos a los que les dije adiós hace tiempo.
Nada de lo que haga me devolverá a los momentos en que fui feliz,
y aun así mi mente me devuelve constantemente a mis errores.
Justamente donde son fugaces aquellos murmullos
y ecos que se convierten en dulces melancolías de cosas que no volverán.
Quisiera volver a ver aquel fantasma del recuerdo
que me daba ilusiones algunas noches antes de dormir,
pero en vez de eso siempre creo que terminare en el punto.
DONDE GRITARÉ PARA NO VOLVER.

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