Carta para la Unidad 0
No eras parte del plan, pero llegaste igual. Como esos errores que terminan siendo aciertos con retraso. Como las canciones que uno repite sin querer o las personas que llegan dos veces a la vida y, a veces, ahí sí se quedan.
Hoy no te cuelgo en mi pared, pero no porque no te quiera. Te guardo porque sé que aún tienes misión: no viniste de sobra, viniste de más. Y eso es distinto. No eres copia, eres reserva emocional, eres promesa en pausa, eres regalo esperando a que aparezca el destinatario correcto.
Cuando llegue ese día (y llegará) serás parte de una historia nueva; tal vez adornes una habitación solitaria, inspires a un artista, consueles a un amigo o simplemente le saques una sonrisa a alguien que lo necesitaba sin saberlo.
Gracias por recordarme que los errores también pueden ser regalos con envoltura torpe. Y que incluso lo duplicado tiene su propósito.
Hasta pronto, pequeña Unidad 0.
Nos vemos en otra pared.
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